MartinLlamedo

PROCESO ILUSIONISTA

El anhelo en estas pinturas, es lograr que la dualidad se haga presente en las mismas. Ésto es: que aparentemente determinadas por la elocuencia, como naturalismo, lo figurativo, lo concreto representado, la Ilusión logre transformar aquello en lo inconcreto, en lo inmaterial. Lo inmaterial es lo irrepresentable. Aquello intangible, lo que subyace y que sólo dentro del marco de la totalidad de la obra, se haya presente para ser visto por el espectador, creativo. De esta forma, el naturalismo junto a lo inmaterial, supuestamente antagónicos, producen un diálogo en tensión, en este tipo de ilusión pictórica. Finalmente o ilusoriamente, la mímesis, será el camino para lo inmaterial.
En una Obra (ilusoria), la creatividad propia del Espectador (ilusorio) es lo que actúa frente a la crísis que genera la Ilusión, pictórica. Para que ésto suceda, se debe llegar a un estado de contemplación y asombro, para que esa forma que debe estar perfectamente realizada, deje de ser tal, desmaterializarse y encontrar su propio tiempo.
La ilusión fue en gran parte fundamental para que los orígenes del pensamiento occidental dividiera al ser humano en intelecto y sensibilidad. Hoy encontramos a un hombre que cree que gracias a su intelecto accede a la verdad, apartando su naturaleza. A un hombre sin Dios, y que irónicamente es más sensitivo que nunca, es un ser plenamente visual y encuentra su fe en ello.
Cómo hacer que el hombre actual contemple, cómo hacer que no se pierda su creatividad, cómo hacer que no se pierda su parte humana? Cómo hacer que crea en la Ilusión? Cómo hacer que ésta sea verdad y que su verdad no tenga respuestas? Esto sería volver a expresar la duda en cuestiones aparentemente para el arte contemporáneo ya superadas. Mejor aún, hacerlo desde la tensión entre el pasado y lo contemporáneo, y así poder encontrar, ilusoriamente, un lugar concreto de vigencia a la Ilusión que tanto nos ha brindado a lo largo de la historia y lo sigue haciendo.

Por MARTIN LLAMEDO

Caja de Música

El uso cotidiano de la palabra “ilusión” está desplazado de una mirada positiva porque se dice que remite a algo que no tendría una “verdadera realidad” y es consecuencia de un engaño de los sentidos. Pero proyectado hacia el futuro el término designa la “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo” y también es ilusión la “complacencia en una persona, cosa o tarea”. Sería entonces la percepción sensorial anómala de un estímulo real. Esta instancia de base digna de atención médica considera a la delicada ilusión originada en la irritabilidad anormal de los centros sensoriales de la corteza del cerebro por intoxicación por fármacos o drogas, por la supresión de los mismos o por falta de sueño.
A pesar de tanta cosificación patológica de lo cotidiano, Martín LLamedo descreyendo quiere saber -como productor de imágenes- de las ilusiones que generan los lenguajes (escénicos, visuales, lingüísticos). Calcula –pero la palabra sería, “se ilusiona”- con ver la distancia que separa lo que percibe el espectador con lo que cree saber, lo que la imagen ilumina y los deseos que la imagen despierta. “En principio, diré que la ilusión a la que me refiero se presenta como una imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por el engaño de los sentidos”, dice LLamedo. Sabiendo que la imagen es un mapa ilusorio, piensa en la forma de la ilusión construida que subyace a la representación como el momento mágico de lo que nombra “Proceso Ilusionista Pictórico”. El Creador Ilusionista, es el que produce los mecanismos pictóricos (el creativo, el pintor, sería la primera instancia para llegar a la ilusión). En esa búsqueda cuenta con tres instancias: “el Creador Ilusionista, la Obra Ilusoria y el Espectador Ilusorio”, así escrito con mayúscula. La ilusión sería entonces “un ideal a llegar, y quizás jamás exista un segundo espectador o tal vez que una obra consiga otro espectador deseante aparte de mi. Gracias a esto, mi ilusionismo pictórico tendrá siempre una búsqueda”, dice.
LLamedo discute en el tiempo por medio del arte con Kant: pero -mientras el filósofo alemán se centra en la razón- este pintor busca el modo de explicitar pintando y llegar a cosas a las que se llega a través de la fe como espectador. Kant consideró en la Lógica Trascendental a la ilusión trascendental y la llamó apariencia trascendental, engaño necesario de la razón. Creyó que es posible ampliar el alcance del entendimiento limitado a la experiencia sensible, hacia el conocimiento de cosas en sí dando a los principios (trascendentales) del conocimiento un uso trascendente. En cambio -con el arte como instrumento de búsqueda- Martín LLamedo busca un hilo de Ariadna porque quiere entender -y crear las visiones del mundo- expandiéndose mas allá de la razón buscando la imagen de un ser integrado. Considera necesario saltar con el arte la trampa del racionalismo que todo lo quiere contener en si. LLamedo se desplaza por paisajes interiores, urbanos, con mucho de teatral y su búsqueda parece mirar la penumbra para adquirir experiencia de la ilusión con la delicadeza de quien bucea en la oscuridad y en los sonidos de una cajita de música. Tal vez Vermeer, Bouguerau y Sorolla lo hayan intentado al representar de la luz y con la materia leve y medida, pero no es seguro

Por Julio Flores
Decano, Universidad Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina. Artista. Profesor